viernes, 28 de enero de 2011

Palabras para el XIII aniversario del C.E.M.

XIII Aniversario del C.E.M.


Estimados Amigos:

Exactamente el 12 de septiembre de 1997, comencé una aventura en cuyo futuro nadie creía.

13 años después, en una nueva sede, puedo aún recordar mil y un momentos que hoy se agolpan en mi mente. No sólo de mis pequeños alumnos, sino incluso personales, familiares, culturales, políticos, en los que esta Nuestra Escuela, ha sido partícipe. Maravillosamente puedo afirmar que el 90% de estos recuerdos son experiencias gratas, felices, exitosas y trascendentes, con una gran carga emotiva y cultural.

Hemos visto crecer a muchos niños no sólo cronológicamente, sino en la esencia misma de su humanidad. Nuestros mayores exalumnos tienen hoy apenas trece o catorce años, pero ya podemos ver en ellos una calidad humana diferente. Una riqueza afectiva y sensible que no tiene nada que ver con la de los niños que no han tenido la fortuna de vivir su desarrollo con nosotros. Niños sin duda inteligentes, capaces, talentosos, pero también sensibles al dolor humano, perceptivos de la realidad de los otros, creativos, bondadosos, proclives a la bello, por lo que sin duda, mucho más seguros y necesarios en este mundo de chatarra y cosificación constante; son, estoy seguro, una verdadera promesa de un futuro mejor y mas justo.

Hemos visto también caminar entre nosotros a muchos niños con diversas discapacidades quienes siempre encontraron un ambiente seguro, amoroso y en donde pudieron encontrar su emancipación y desarrollo, que, en muchos casos, nadie imaginaba que tendrían y cuyas familias nos percibieron como solidarios y partícipes de sus propias realidades a veces trágicas y dolorosas.

En general, cada uno de nuestros alumnos percibe al C.E.M. como su casa. Como un hogar amoroso en el que pueden sentirse seguros, satisfechos y comprendidos pero que, además, les entregaba la mejor herramienta de crecimiento integral: la música y la belleza.

Así, la comunidad escolar: Padres y madres, familiares, hermanos, y los mismos alumnitos, han visto en el C.E.M. a sus amigos, a sus compañeros de juego, a parte de su familia; siempre con una sonrisa y un abrazo presto a ser entregado a ellos de manera sincera y amorosa.

Nada de esto habría sido posible si no hubiera familias sensibles que pueden ver al C.E.M más allá de la moda de pertenecer a “X” o “Y” escuela: Padres que han comprendido a la música y lo bello como una educación necesaria y fundamental para sus niños. Vaya entonces mi agradecimiento a cada uno de ustedes por creer en nosotros y dar sentido y razón a nuestro trabajo diario.

Así mismo, agradezco a cada una de las personas que han trabajado durante estos largos 13 años, en diferentes momentos y épocas en pro de nuestro proyecto educativo.

En fin. Me siento muy orgulloso de haber dirigido a nuestra escuela durante tantos años. Ojalá la vida me dé aún más tiempo para seguir disfrutando de esta labor que me llena, tal vez nunca los bolsillos, pero si el corazón y mi mente.

Por todo esto no hemos querido pasar desapercibidos en este 13 aniversario y hacer de él otra oportunidad de estar juntos y de disfrutar, a través de la belleza de la música, de un nuevo momento feliz y pleno en esta su escuela.

Muchas gracias.